(De la ponencia presentada en el Congreso del CLAD, Montevideo, 2013)

La democracia es considerada como un conjunto de reglas que facilitan la más amplia participación de los ciudadanos, directa o indirectamente en decisiones que afectan a la sociedad. Por lo tanto las idea de participación está íntimamente vinculadas a la idea de la democracia. La participación y la democracia han experimentado limitaciones, paradojas y promesas incumplidas. Pero esta democracia, además, ha estado limitada a ciertos ámbitos, que no abarcan la totalidad de las formas de organización social en las que existen estructuras de poder. Las ideas que han cobrado vigencia en las últimas décadas en torno al concepto de participación ciudadana han generado una renovación en el ámbito del sistema político definido en términos acotados, pero implican también una penetración de las prácticas democráticas en ámbitos que han estado históricamente vedados al ejercicio democrático, como la empresa y la administración pública.Image

Un cambio significativo se ha generado con las nuevas formas de interacción y comunicación permitidos por internet y las redes sociales. Esto ha provocado cambios en el ámbito del sistema político tradicional, por ejemplo en la manera de gestionar las campañas electorales, en la relación entre los partidos y la ciudadanía, y en la relación entre ciudadanía y gobierno, como se observa en los movimientos de los indignados, y en la primavera árabe o en las recientes movilizaciones en Brasil.

En el marco de los cambios de la era internet, aparece el movimiento de gobierno abierto, que resume muchas de esas prácticas que ya tienen sus antecedentes en experiencia anteriores en torno al concepto de participación ciudadana, pero le agrega nuevos componentes. En su concepción mas específca se refiera a la transparencia, al acceso a la información y a los datos gubernamentales, pero en su concepción mas amplia incluye la participación y la gestión colaborativa como ejes centrales.

Pero si la construcción democrática ha estado sujeta a limitaciones en el sistema político convencional, con mucho mayor razón, las limitaciones son severas en los nuevos ámbitos. Algunas de esas limitaciones son legitimas, porque son necesarias para que esas instituciones cumplan con sus objetivos misionales específicos. Pero al mismo tiempo, en esos ámbitos, permeados por las relaciones de poder, prevalecen estructuras de dominación, que pueden ser democratizadas. El gobierno abierto permite avances significativos, pero no altera radicalmente el sistema político, como puede verse en la el análisis de experiencias especificas que son analizados en este trabajo. La agenda de gobierno abierto debe proseguir desarrollando capacidades en el estado,  fortaleciendo capacidades en la ciudadanía, e investigando y explorando las modalidades de funcionamiento de los grupos de ciudadanos, de modo a generar procesos donde puedan realizarse mejor sus potencialidades.(Cuadro:Fady Semaan)

Leer mas… http://www.cigob.org.ar/new/media/debates/xviiiclad/BogadoCLAD.pdf

Anuncios